Víctor Cardona Galindo
El alcoholismo es
un mal que padecen los pobres. El pobre bebe para evadirse de la realidad, sin
duda si no bebiera se podría arreglarse los dientes o un poco su casa, ve la
televisión para idiotizarse con las telenovelas donde la cenicienta se
convierte en princesa y vive feliz para siempre. Las enfermedades también están
vinculadas a la pobreza, porque un cuerpo desnutrido es más susceptible a los
ataques de virus y bacterias.
El consumismo
también es otra enfermedad que nos afecta. El pobre se compra un celular por
pura chulada para presumir y soñar con grandezas. Si no se lo comprara, sin
duda, utilizaría el dinero para comprar calzones para su mujer que seguramente
no trae porque está pagando el celular en Coppel o en cualquier otra tienda que
funcionan como las tiendas de rayas porfirianas.
Esos hombres tienen derecho a comprarse ese celular,
echarse unas cervezas, a tener casa digna, a arreglarse los dientes, ver
televisión vía satelital, disfrutar del internet y comprar calzones a su mujer.
Como seres humanos tenemos derecho a una vida digna. Pero desgraciadamente no
se puede, porque las mejores rentas y las fuentes de riqueza están en unas
cuantas manos. Y si tuviera para comprarse todo lo que menciono ya no sería
pobre, sería clase media. Lo que tampoco sería motivo de felicidad por que la
clase media es la que sufre los atentados del lumpen proletario, o sea, los pobres más atrasados culturalmente
atacan a los de la casa de enfrente. Los ricos están del otro lado y la clase
media es su muro de contención.
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