viernes, 22 de febrero de 2019

Manzanas para todos


Cuando éramos jóvenes la Unión de Republica Socialistas Soviéticas (URSS) era el ejemplo de lo que queríamos para nuestra sociedad. Finalmente el modelo soviético cayó. Eso no quiere decir que también haya caído la necesidad de una sociedad más justa. Desde niños nuestra intuición nos dijo que no era justo que unos tuvieran huaraches de sobra y otros nada. Que unos comieran manzanas todos los días y otros apenas llegaran a probarla en años. Eso nos llevó a pensar en construir una sociedad sin pobres, donde todos gozáramos de los productos de la madre tierra y donde todos tuviéramos acceso a la tecnología y a su disfrute.
Ahora sabemos que el problema de la pobreza es estructural. No es únicamente la simpleza de quien es más flojo y quien es más trabajador. Tiene que ver, entre otras cosas, en que manos están las fuentes de riqueza.

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