Víctor Cardona Galindo
El hilo es el chile de todos los moles.
Se hilvanan historias y se teje la ropa. El hilo que nace torcido y jamás su
cuerpo endereza, está en todos los mejores destinos. Cubre nuestras vergüenzas
y es cómplice del pecado. Un hilo limpia los dientes y otro pesca en el mar.
Penélope tejía su sudario con un hilo inacabable, infinito. Con hilo de
esperanza.
Le encuentras el hilo a un tema o le
pierdes el hilo a la historia. No descubres el hilo negro a pesar de que te
creas el agua tibia. Si no sabes tejer fino en la vida, serás una aguja sin
hilo.
El hilo más endeble es el de la araña y
sin embargo sostiene un hogar, que a la vez también es una trampa y fuente de
alimentación.
Nadie escapa al destino de conocer a su
media naranja cuando están amarrados con el hilo rojo del amor. Todos estamos
sostenidos al hilo del destino como si fuéramos un cometa, cocol o culebrina.
Papalote que sin hilo pierde estabilidad
y cae, cae.
Cuando los hilos de plata aparecen, la
juventud se ha ido. Aunque también hay hilos de oro, hilitos de agua, hilitos
de sol. Estamos buscando siempre el hilo de la madeja porque queremos salir del
enredo o del embrollo. Encontrarle la cuadratura al círculo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario